viernes, 31 de agosto de 2012

El Pájaro Azul

De: Maurice Maeterlinck 

Dirección: Jorge Arredondo 

Maeterlinck nos propone en una de sus grandes obras, El Pájaro Azul, acompañar el viaje mágico de dos pequeños hermanos. Un viaje de búsqueda… como la vida misma. Con la apariencia de un cuento infantil, esta obra se revela como una magnífica interpelación sobre aquello que valoramos (o lo que no sabemos valorar) y sobre cómo a veces nuestras cegueras no nos permiten descubrir que lo que ansiamos desesperadamente se encuentra ante nuestros ojos.
El Pájaro Azul es una de las distinguidas obras teatrales escritas por el poeta simbolista Maurice Maeterlinck. Publicada en 1909 y traducida al español en 1916 fue llevada a los escenarios en diversas partes del mundo, incluso se realizaron varias adaptaciones cinematográficas.
Si bien se trata de una obra que se presenta a sí misma bajo el manto mágico de los cuentos infantiles, por su contenido ha sido considerada como un texto filosófico. Viajemos con Tyltyl y Mytyl (sus pequeños protagonistas), permitámonos mirar con la inocencia y la esperanza de sus ojos de niños para encontrarnos con algunas cosas que tal vez con los años hemos guardado bajo demasiadas llaves.
La primera escena de El Pájaro Azul nos revela el hogar de una familia humilde. Los niños despiertan en la noche de Navidad y deciden observar por la ventana la Navidad de los niños ricos; Navidad con regalos y pasteles que ellos no tendrán. Aquello que les produce un profundo asombro nos pinta a nosotros lectores un claro fresco de la vida de los pequeños:
MYTYL.- ¿Y por qué no los comen enseguida? [los pasteles]
TYLTYL.- Porque no tienen hambre…
MYTYL.- (estupefacta) ¿Que no tienen hambre? ¿Por qué?
TYLTYL.- Porque comen cuando quieren…
MYTYL.- (incrédula) ¿Todos los días?
TYLTYL.- Eso dicen…
Sin embargo no les guardan rencor, pues no tienen la culpa de ser ricos y se contentan con imaginar que ellos también comen manjares. En eso aparece el Hada que confiará a los niños la misión de encontrar al Pájaro Azul, lo necesita para llevarlo con su hija enferma. Para que no emprendan la travesía desprovistos de protección les entrega un sombrerito mágico con un gran diamante que “hace ver” el alma de las cosas, el pasado y el futuro.
Y así parten Tyltyl y Mytyl en medio de la noche a buscar un pájaro que no saben bien dónde encontrar, ni que es lo que lo hace tan especial. Personajes como la Gata, el Perro, el Azúcar, el Pan, el Fuego, el Agua y la Luz, entre otros, todos humanizados, los irán acompañando en el viaje.
La primera parada del camino será “El país de los recuerdos”. Allí los niños se encuentran con sus abuelos y sus siete hermanitos muertos. Luego llegarán al “Palacio de la Noche”, donde La Noche les revela que ella tiene en custodia todos los secretos de la naturaleza, a los fantasmas (que se aburren mucho desde que Hombre ya no los toma en serio), a las enfermedades y a las guerras. El tercer lugar al que arribarán será el bosque, donde gracias al gran diamante podrán encontrarse con el alma de los árboles y el Roble les devela el misterio de su búsqueda: el Pájaro Azul es el gran secreto de las cosas y de la felicidad. El viaje continúa, llegan al cementerio, pero este se transforma en una especie de jardín mágico y nupcial en el que no hay muertos (signo de una idea que se va perfilando cada vez con mayor peso en los escritos del autor, se trata de la consideración de la vida y la muerte como un continuum). Finalmente, se encuentran con el “Reino del porvenir”, es decir el lugar en que los niños esperan a nacer, allí escapando del Tiempo deben regresar apresuradamente.
Ya de regreso, Tyltyl reconoce decepcionado que si bien en cada uno de los lugares que visitaron encontró pájaros azules: el del Recuerdo se volvió negro, el del Porvenir se volvió rojo, los de la Noche se murieron y no pude agarrar el del Bosque… ¿Es culpa mía si cambian de color, si se mueren o si se escapan? La Luz le responde: Hemos hecho lo que pudimos… Habrá que pensar que el Pájaro Azul no existe; o que cambia de color cuando se lo mete en una jaula… Y de pronto descubren que la vieja tórtola de Tyltyl está mucho más azul que cuando él partió.
En definitiva, vale la pena rescatar los intentos (aunque fallidos) de encontrar los secretos de la felicidad y nunca olvidar que puede estar mucho más cerca de lo que la pensamos y que tal vez alcance con frotarnos los ojos, como los niños para ver mejor.

En la puesta en escena se rescata la mayor parte del texto original, sin embargo me atrevo a mencionar que hay mucho ruido escénico de pronto los focos de atención se pierden porque están sucediendo muchas cosas al mismo tiempo en la misma escena, sin dejar de mencionar lo molesto que es ver que entre un niño (de verdad) en el escenario que se pone a jugar y a gritar cuando los actores están trabajando, no quiero excusarlo y decir que porque es un niño es inevitable que se inquiete pero considero que es responsabilidad de su madre y del resto del grupo y por supuesto del Director (si se presentara a las funciones) que estas cosas no sucedan.

La puesta en escena apostó más por las cuestiones visuales. Vale la pena ver la obra y sacar cada quien sus propias conclusiones.

La puesta en escena dirigida por: Jorge Arredondo  y con la participación del Grupo 41 de la Licenciatura en Artes Teatrales de la Universidad Autónoma del Estado de México. Se presentan de Jueves a Domingo en el Foro Teatral, Alberto Antonio Salgado Barrientos de la Facultad de Humanidades a las 16 horas.

Freddy Solvi
30 de Agosto 2012







Talento sobre las tablas.

Francisco Barcala, 34 años sobre las tablas.


He conocido mucha gente a lo largo de este camino que estoy haciendo como parte de mi formación actoral y dentro del ámbito profesional, sin embargo de todas esas personas pocas son las que agradeces conocer y compartir con ellas la pasión y el amor por el arte. ¿A quién me refiero? a un gran Actor, Director, Dramaturgo y novelista cuyo nombre no solo resuena por las producciones de televisión y cine que ha realizado en diferentes áreas, o por las producciones inmensas de teatro que ha realizado como productor o director, si no que para muchos resuena el nombre por lo que significa el ser humano que lo porta; él es Francisco Barcala, quien recién cumplió sus 34 años de haber pisado un escenario y entregarse al publico. Hoy sigue vigente su trabajo y activa su labor de entregar esta magia del teatro a toda la gente que necesita ser feliz aunque no tenga permiso.

La mejor forma de celebrar estos años de Teatro fue haciendo Teatro, esto en el Café Bazar "El Balcón", que por cierto es un lugar hermoso, acogedor y sobre todo es un lugar lleno de magia que se compagino con la magia que logro Barcala con sus invitados y con su pequeña escena que realizo para poder celebrar su aniversario sobre las tablas.

Un hombre sucio, mal hablado y muy raro a la puerta del lugar invitándote a pasar al lugar fue la primer imagen que tuve en cuanto llegue al evento puntualmente a las 20:30 hrs. Después de una espera ya dentro del café conociendo gente, platicando y ver lo bonito que era el lugar, ese hombre sucio y raro resulto que era nuestro buen amigo Barcala caracterizado de <viene, viene> para poder hacer su espectáculo de celebración, una pequeña escena de humor dónde encontramos una rutina y a un personaje muy divertido que prácticamente nos revela que la vida es muy estresante y que él la puede observar desde una perspectiva humorística y así reírse de lo que le ha tocado a diferencia de quienes la ven desde una perspectiva muy seria y severa y que sólo están con una mueca de odio y de inconformidad de lo que viven. "Abundio" Nombre del simpático personaje que nos hizo reír, pero también pensar en como andas las cosas por estos tiempo, a mi parecer considerando que en esta ocasión el monologo y la rutina no eran como el plato fuerte de esta convivencia, falto conocer más al personaje y fue poco el tiempo para que Barcala nos mostrara verdaderamente su trabajo actoral. Sin embargo  en esta pequeña escena llena de humor mofando a la sociedad, a sus amigos y a su persona reafirme porque han pasado 34 años de satisfacción de este gran actor.

Y como lo dije en otra ocasión en el Teatro San Martín de la Ciudad de Buenos Aires:
"Hacer reír es cosa seria" quien lo logra sin hacerse el chistosito es un profesional, quien va de chiste en chiste y agrede al público sólo intenta llegar a donde el profesional ya esta.

Y este es un claro ejemplo del profesionalismo y de las "Tablas" que tiene Francisco Barcala. Muchas FELICIDADES y gracias por permitirme ser parte de esta experiencia de vida y de hacer teatro... un gran actor, director, dramaturgo, novelista y un muy querido amigo pero sobre todas las cosas un gran corazón es el que tiene este hombre que seguirá haciendo lo que le apasiona y ama.


Freddy Solvi
28 de Agosto 2012